sábado, 15 de abril de 2017

Destrucción del orden

«y cuerpo a cuerpo, acariciadamente
en una soledad inacabable
se junten nuestras lentas soledades»
—Fernando del Paso

Ver a tus ojos que me ven, sentir el calor invadiéndome, respirar lento y desconcertado. Es ahí donde el orden se acaba, es ahí donde el arte empieza. Hay silencio en mi pequeño círculo, aunque afuera el escándalo viva, aunque una voz a mi oído se pegue. Hay silencio, como el que guarda el bosque frío, o el que se escurre entre el arroyo. Te miro y tiemblo de puro placer, de purititas ganas de arder en ese infierno. Ver a tus ojos que me ven y sentir su verde inmensidad envolviéndome. 
     Acercarme mientras te acercas, sentir tu aroma invadiéndome, respirar con rapidez y ensimismado. Es ahí donde el orden se acaba, es ahí donde el amor empieza. Se ha roto mi pequeño círculo, miles de sonidos disipan la voz cercana a mi oído. Hay ruido, como el que guarda una sala de conciertos, o el que se escurre entre la sangre de guerra. Te miro y callo del puro impacto, de puritito anhelo de estrellarme en tus paredes. Acercarme mientras de acercas y envolverme en una nube de dulzura.
     Besar tus labios que me besan, sentir tu sabor invadiéndome, sin respirar y extasiado. Es ahí donde el orden se acaba, es ahí donde la vida comienza. Te haz unido a mi pequeño círculo, en donde el silencio ruge y los relojes callan. Hay todo, como el que se guarda en el universo o el que se escurre en nuestra fusión. Te miro y suspiro de pura alegría, del puritito deseo de tenerte siempre cerca, mujer fogata, cálida y serena. Besar tus labios que me besan y sentir explosión de estrellas.
     Sentir que sientes lo que siento. 
      Besar a tus labios que se alejan, sentir a tu sabor marcharse, sin respirar y extasiado. Es ahí donde el orden se acaba, es ahí donde la vida —la verdadera vida— comienza. Desapareces de mi pequeño círculo, en donde los rugidos callan y los relojes caminan. Hay nada, como la que guarda la distancia o la que se escurre entre el miedo. Te miro y suspiro, de pura tristeza, del puritito antojo de tenerte unos minutos más. Besar tus labios que se alejan y sentir el hundir de un titan. 
     Alejarme mientras de alejas, sentir a dos mundos olvidarse, respirar lento y desconcertado. Es ahí donde el orden acaba, es ahí donde la poesía empieza. Hay dolor en mi pequeño círculo, el dolor de volver a cerrarse, aunque quede una grieta viva. Hay dolor, como el que guardan los corazones locos o el que se escurre entre compañías. Ya no te miro y tampoco siento, pero sé que del dolor nacerá poesía. Alejarme mientras te alejas, sentir como das vuelta y...
     Ver a tus ojos que me ven: destrucción del orden.
     Acercarme mientras te acercas: destrucción del orden.
     Besar a tus labios que me besan: destrucción del orden. 
     Sentir que sientes lo que siento: destrucción del orden.
     Besar a tus labios que se alejan: destrucción del orden.
     Alejarme mientras te alejas: destrucción del orden. 
     Ver a tus ojos que me ven...
    



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